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miércoles, 29 de junio de 2011

Saber renunciar - Quinto punto



Renúcia es desistir (de aquello que uno tiene derecho) = Ceder, resignar.
Esta palabra es una palabra clave para tener un matrimonio feliz. Si los dos no quieren ceder, la lucha será constante y los problemas en la relación siempre van a existir, porque siempre habra decisiones que ambos tendran que tomar,
por ejemplo: uno desea tener mas hijos y el otro no. Uno quiere pasar las vacaciones con toda la familia, pero el otro no.
Uno desea que los niños estudien en una escuela privada, el otro prefiere que estudien en una escuela publica. Uno piensa que es hora de buscar consejo para casados o de estar más involucrados en la iglesia, mientras que el otro no.
¿Entonces cómo se llega a una solución? ¿O a un acuerdo?
La única consecuencia de las discusiones actuales es que ambos sigan siendo inflexible. Pero en el momento que uno de los dos decida decir "rindo mi opinión para hacer tu voluntad hoy", la discusión se acabara.
Es por eso la necesidad de saber renunciar en el momento adecuado, sabemos que muchas veces tenemos la razon,pero la renuncia con el tiempo, mostrará el verdadero amor entre los dos y sin duda con el tiempo esto será mucho más fácil,
y ciertamente uno no se casa para ser feliz, sino para hacer al otro feliz y la renuncia es una de las palaras clave para lograr esto.La cosa mas sabia y amorosa que puede hacer es empezar a enfrontar los desacuerdos con la disposicion de no siempre insistir en hacer las cosas a nuestra manera.
Esto no quiere decir que su pareja necesariamente tiene la razón o es sabio con respecto a un problema, sino significa que estaremos tomando en cuenta su preferencia, es una forma de valorizarlo.
En lugar de tratar a su pareja como a un enemigo o como alguien de quien nos debemos proteger, comencemos a tratarlo como a nuestro mejor y mas querido amigo. Demos gran importancia a sus palabras.
En verdad, nuestro mayor ejemplo de renuncia y amor verdadero fue nuestro propio Señor Jesús, entonces ¿por qué no renunciar a nuestros propios deseos, sentimientos y voluntades en favor de un ser querido?
Tenemos dos opciones: tener siempre la razon o hacer feliz a nuestra pareja, y antes de esto, escoger tener una relación estable o
una relación de altibajos.

martes, 17 de mayo de 2011

Santificarse Para Ver a Dios


Cuando buscamos ser espirituales y no mas seres carnales, o sea vivir en espíritu, entonces buscamos la santidad, que no significa ser una persona buena, amable, agradable, pero una persona que asume su fe diariamente, que se lanza a las manos del Señor Jesús, que vive por la fe, en aquello que no ve, pero sabe que a través de la santidad, lo vera en su vida diariamente, porque las respuestas vendrán, esta 100% seguro de que su mayor bien en este mundo es Él: El Espíritu Santo.
La santidad nos acerca tanto a nuestro Dios, que los resultados son maravillosos. En estos 21 días que vivimos en comunión total con el Espíritu Santo, hemos visto gran resultados en nuestras vidas y las vidas del pueblo.
He tenido experiencias maravillosas, hace algunos meses atrás, intentaba ver solo que era esencial en el Internet, ya casi ni miraba la televisión hace mucho tiempo, porque me estaba ocupando solo con aquello que me daría buen fruto, aquello que me haría progresar para agradar a Dios y cuidar de las personas. Ya que tenemos un llamado al altar, sabemos que nuestra responsabilidad es muy grande, para poder llevar a estas personas al Reino de Dios, y esto requiere una comunión total con Dios...
Hace unos meses estaba cuidando de varias personas incluyendo jóvenes y señoras que estaban con depresión, angustiadas, perdidas, sin visión, sin rumbo, espiritualmente destruidas, y en la asistencia diaria siempre tratando de dar lo mejor, mostrándole a ellas que sin el Espíritu Santo y la comunión diaria con Dios, la persona solo dará vueltas, incluso puede hasta tener conquistas, pero no tendrá una vida establecida y así no permanecerá con Dios y los problemas diarios de poco a poco la destruirán. Y el tiempo pasó, y ¡Que transformación! Ellas se fueron entregando, cambiando su comportamiento, su carácter, tuvieron un compromiso con Dios y fueron bautizadas con el Espíritu Santo. Hoy en día son siervas de Dios y están ayudando a otros con sus propios testimonios. Esto no tiene precio, pero es nuestra entrega que hace surgir los frutos, sin entrega, las respuestas no vendrán.
Cada día aprendo que las bendiciones de Dios dependen de nuestra sinceridad y de nuestro compromiso total, de realmente confiar que Dios está en control de todo, siempre respetando la voluntad de Dios en nuestras vidas.
Para ver a Dios en nuestras vidas, o sea ver las respuestas que deseamos, entonces debemos buscar la santidad.

Como está escrito:
"Seguid la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor" Hebreos 12:14

martes, 29 de junio de 2010

Venciendo nuestro enemigo


Cuando nos detenemos para reflexionar sobre nuestras acciones, podemos poner en la balanza: ¿Qué hice para tener buenos resultados? O lo que dejé de hacer podría haber sido diferente para obtener resultados?
No hablo de resultados en mi vida, sino en la vida del pueblo, porque los siervos no pensamos en nosotros mismos, no deberíamos tener deseos o voluntades, pero debemos estar en el centro de la voluntad de nuestro Señor. Y para que realmente podamos llevar resultados a las vidas del pueblo, porque somos un canal para que las personas reciban las bendiciones, es muy importante vencer a nosotros mismos, diariamente. Controlar nuestros impulsos, la voluntad de nuestra carne, las situaciones que enfrentamos a diario, pensamientos e inquietudes. Sólamemte cuando nos vencemos a nosotros mismos, podemos vencer a nuestro mayor enemigo, que en la mayoría de los casos está dentro de nosotros. Vencemos nuestra voluntad cuando no deseamos estar en otro lugar o otro pais que sea diferente de aquel que Dios cuenta con nosotros. No hablamos lo que queremos, si no lo que Dios quiere que hablemos, no pensamos en lo que queremos, mas bien pensamos en lo que agrada a Dios, no actuamos como queremos, sino actuamos como Dios quiere. Esta práctica no es algo simple o fácil. Por mi propia experiencia, veo una madurez espiritual en mi vida diaria, luchando cada día para vencer mi voluntad y, por supuesto, los beneficios han sido maravillosos. Las respuestas que vienen directamente del trono de Dios y una comunión maravillosa con el Señor que no tiene precio.
Antes de tomar decisiones o actitudes, es necesario pensar "¿Cómo le gustaría a Dios que yo actuase en esta situación?" Así todo se vuelve más claro, y el fuego de la fe siempre estara encendidó, mostrandonos el verdadero poder sobrenatural de Dios.
“Mas vale ser paciente que valiente. Mas vale dominarse a si mismo que conquistar ciudades.” (Proverbios 16:32)
“Concentren su atencion en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida esta escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:2-3)