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sábado, 4 de junio de 2011

Como mantener un matrimonio Feliz


He recibido e-mails pidiendo ayuda en relación al matrimonio, los problemas conyugales, las relaciones entre parejas, etc. Teniendo en cuenta la necesidad de tocar este tema porque muchas personas se casan, pero tienen dificultad en permanecer casados, se aman, pero la relación diaria es comprometida por la falta de algunos puntos fundamentales que realmente nos ayudan para mantener un matrimonio feliz. Como todo el mundo sabe que casarse es fácil, permanecer casado es lo difícil.
Antes del primer punto quería compartir una frase que escuché y me bendijo:
"No se case para ser feliz, sino para hacer feliz a la otra persona"

Tocaremos varios puntos:

Primer punto: La Paciencia

¿Qué es esto?

La paciencia es la virtud que soporta los males y las molestias sin lloriqueo o rebeldía, La cualidad de los que esperan con calma, eso es cuando uno es paciente con su pareja, usted demuestra discreción, en vez de pagar mal con mal, y tomar control de sus emociones en vez de que sus emociones la controlen.

Por ejemplo, la mayoría de las veces cuando el hombre o la mujer hace algo que no agrada a su pareja, la voluntad de la carne es solo desquitarse y hacer lo mismo, por ejemplo: Él la traiciono, entonces ella lo traiciona, el no la alaba, entonces ella no lo alaba, el no le da atención, entonces ella no le da atención, pero descubrimos que actuar con paciencia es la mejor medicina. Por qué pagar mal con mal no va a resolver sus problemas, de lo contrario nadie se casaría en este mundo.

Por otro lado, la paciencia nos hace sabios. Ella no se apresura en juzgar, más bien escucha lo que la otra persona está diciendo. Es muy importante saber escuchar antes de tomar conclusiones precipitadas, que luego la harán arrepentirse, tenga paciencia, escuche primero y después hable, es mejor no decir nada que decir algo y lamentarse después.. Porque el que habla siembra, y el que escucha cosecha. Puede ser que muchas cosas que diga hoy se olvide mañana, pero la persona que las escuchó nunca las va olvidar, y esto producirá heridas profundas resultando en gran decepción y hasta en separación, es decir, las palabras en nuestra boca pueden causar la vida o la muerte, depende de cómo las usamos.
Así como la falta de paciencia puede convertir su hogar en una zona de guerra, el uso de la paciencia establecerá la paz y la tranquilidad.

El hombre o la mujer sabio(a) vera la paciencia como un ingrediente esencial en el matrimonio.
Este es un buen punto de partida para demostrar el verdadero amor.
La Biblia dice: "El que es paciente muestra gran discernimiento; el que es agresivo muestra mucha insensatez.” (Proverbios 14:29). "El que es iracundo provoca contiendas; el que es paciente las apacigua.” (Proverbios 15:18).

miércoles, 25 de mayo de 2011

La Muerte Que Produce Vida


Cuando dejamos de actuar como niños y actuamos como adultos en Cristo, vemos cómo podemos producir frutos para Dios.

Sabemos que tenemos que cambiar todos los días, porque la naturaleza humana es pecaminosa, y sólo con el Espíritu Santo dentro de nosotros, cada día que morimos para este mundo, el Señor puede vivir en nosotros y El vive en nosotros cuando somos perseguidos, pero no derrotados, tenemos la razón, pero nos quedamos callados, somos tratados injustamente, pero esperamos en la justicia de Dios, paramos de pensar en este mundo terrenal y nos elevamos al mundo espiritual.

En realidad no es fácil vivir en este mundo y ser espiritual, pero lo es posible cuando buscamos vivir en el Espíritu y no somos solamente oidores, sino hacedores de la palabra de Dios, y así poco a poco conquistamos todas las promesas prometidas por Dios en nuestras vidas, y si queremos conquistas tendremos que morir para nuestras voluntades, deseos y pensamientos diariamente para que el Señor Jesús pueda vivir en nosotros. Llevando el amor verdadero para este mundo, llevando a las personas hacia la vida eterna, y produciendo vida, a través de la muerte de nuestra carne diariamente.

“Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor.. Pero la más excelente de ellas es el amor.” (1 Corintios 13:11-13)

jueves, 8 de abril de 2010

¿Cual aroma tiene su casa?


Normalmente tenemos una preocupación con el cuidado de nuestro hogar. Mantenerlo limpio, organizado, cómodo para recibir los amigos, y siempre bien cuidado para que no se deteriore con el tiempo. Esto requiere un gran esfuerzo todos los días, a veces pasamos horas y horas limpiando la suciedad, la grasa impregnada en la estufa y las manchas en la alfombra. Cuanto más limpiamos, mas cosas encontramos para limpiar. Queremos que el piso este impecable, que el closet este bien organizado, cambiamos el vidrio roto de la ventana, la puerta del armario que se cayó, y algunas veces estamos cansados, pero mientras no este la casa limpia y organizada exudando la fragancia de limpieza, oliendo un buen perfume, no nos damos por satisfechas.
Esta es nuestra casa física donde vivimos. Nos preocupamos para dejarla en el mejor estado posible para poder vivir juntos y felices con nuestra familia. ¿ Y la casa donde vive el Espíritu Santo? Nuestro corazón representa el hogar espiritual. Nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo y hay que cuidarlo porque el corazón es la fuente de vida. Hay que mantener nuestra casa espiritual limpia, para que Jesús pueda vivir en nuestro cuerpo. ¿Como podrá el Espíritu de Dios, que es tan santo, vivir en lugar impuro y sucio? Es necesario sacar la basura: como el pecado, el orgullo, las heridas del pasado, aquella “grasa” que poco a poco se fue impregnando con el tiempo, las decepciones. Es necesario sacar las piedras que hacen nuestro corazón tan duro y orgulloso. Todo el esfuerzo que hacemos con nuestra casa física tiene que ser aun mas por nuestra vida espiritual. Y cómo el residente de nuestro corazón es Jesús, tenemos que dejarlo firme como una roca, siempre puro, limpio, con el olor de la humildad y siempre oliendo la fragancia de Jesús. Todo lo que intente entrar, que al “residente” no le gusta , debe ser sacado inmediatamente, para ser limpio y purificado. Entonces Jesús podrá vivir para siempre y nosotros podremos exhalar el buen perfume de Nuestro Señor. Si tu corazón aun esta sucio, pero quieres que Jesús este adentro, tienes que tomar una actitud de fe y pedirlo con todo tu corazón. Invítalo a vivir dentro de ti y a través de la comunión diaria con nuestro Dios, poco a poco la suciedad se limpiara. Te transformaras en otra persona y jamás desmayaras en tu fe.
El secreto está en la dependencia total y única en Dios. Hay que poner todas nuestras expectativas en El, y no en los hombres, porque son de carne y llenos de fallas, siempre nos decepcionan. Pero nuestro Dios nunca falla con nosotros. Cuando vivimos en plena comunión y dependencia en El, podemos exhalar el buen perfume para aquellos que no lo conocen .

“Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23
“Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. Para estos somos olor de muerte que los lleva a la muerte; para aquellos olor de vida que los lleva a la vida” 2 Corintios 2:15-16