
1) Mantener un corazón puro: En nuestro corazón esta la fuente de la vida, él es el centro de todo nuestro cuerpo. De él proviene los sentimientos buenos y malos, envidas, etc. ¿Cómo puede Dios contestarnos si tenemos un corazón así? Ocupado con sentimientos que no agrada a Él. En este caso la primera cosa además de creer en Dios, es pedir a Él que nos limpie y haga de nosotros como un vaso limpio. Es necesario tener un corazón quebrantado, moldeado, humillado y totalmente reconstruido, tenemos que estar listos para ser moldeado por Dios. Por ejemplo en el caso de la esposa que desea mucho el cambio del esposo, entonces la primera persona que tiene que cambiar es ella, buscar un nuevo corazón.
2)Honestidad: Tenemos que ser honesta(o) con Dios, es necesario hablar con Dios de nuestras ansiedades, anhelos, deseos y que seamos honesta(o) en relación a aquello que queremos. Empezando así un diálogo sincero, abriendo la puerta de nuestras vidas para que Dios pueda entrar, porque no existe nadie mejor de que Él. Porque Dios nos conoce. Nosotros podemos esconder algo de cualquier persona, pero de Él no. La palabra de Dios nos enseña que Él escudriña nuestro corazón...
3) Dejar el control en las manos de Dios: Sea cualquiera la situación es necesario que nuestro deseo este de acuerdo con la voluntad de Dios. Y Él entonces irá a controlar nuestras vidas, tenemos que determinar aquello que queremos a través de nuestra fe aliada a nuestras actitudes. Pero es necesario que dejemos el control de nuestra vida en las manos de Dios y no en nuestras manos.
4) No tomar actitudes que impedirán la acción de Dios. O sea espere la acción de Dios. Nuestras actitudes muchas veces impide la acción de Dios, y en este momento dejamos de confiar plenamente en el poder de la oración anulando así la acción del Espirito Santo en nuestras vidas. Por eso es necesario tener el equilibrio. Y saber exactamente la hora de actuar y no retrasar así aquello que nosotros queremos.
5) Confiar completamente que Él tiene el poder para transformar cualquiera situación y como ya hablamos anteriormente, no es algo fácil. Yo misma muchas veces por no tener este entendimiento impedí la acción de Dios. Hay veces que pensamos que confiamos mucho en Él, y cuando viene el momento difícil y somos probados, dejamos esta confianza y miramos solamente en el problema y es en este momento que somos reprobados.
Si usted piensa que su problema es grande, entonces usted está hablando que su Dios es pequeño, pero si usted mira para su problema y lo ve pequeño, entonces usted estará creyendo que su Dios grande.